"Pucha que se puso difícil la semana. Hoy nos toca despedir al querido Michi Oliva. Amigo, hermano de la vida, héroe de tantas noches de insomnio, juglar porteño encallado en Asunción desde siempre y para siempre, pero sobre todo, maestro del arte de escuchar y pasar buena música.
La primera vez que supe de el fue a través de un anuncio en el diario a mediados de los años '70. El pequeño aviso mostraba la foto de un hombre con lentes oscuros inclinado sobre un par de bandejas giradiscos y la frase: "El Disc-Jockey Ciego en Paraguay". La promoción era del J&C Discotec de Charles Recalde, un boliche histórico emplazado en el corazón de Villa Morra.
Hasta allí fuimos tantas veces con mi compadre Fernando Allen que al final éste consiguió un puesto como DJ en el lugar y yo me colaba todas las noches a escuchar a Chingolo Ángel Angel Silva y Michi, los dueños de esa legendaria cabina, y para ayudar a Fernando en sus primeras armas como pinchadiscos. Éramos obviamente unos niños. Totalmente fascinados por ese hombre no vidente con acento porteño que desgranaba tema tras tema la historia de su vida hecha de recuerdos y rock and roll.
Después nosotros nos fuimos al Cactus y al Safari de los hermanos Ibañez y Michi fue la gran incorporación del flamante Muzak, donde forjó una amistad entrañable con Carlos Capello, a quién también acompaño varias temporadas en la discoteca del Hotel Casino. Fueron años de puro vinilo y de gran creatividad en los boliches. En esas bandejas literalmente se "tocaba" música y el DJ era un laburante que sudaba la gota gorda para mantener llena la pista. Un set de Michi en esos días podía durar fácilmente 4 o 5 horas sin parar, recorriendo en ese lapso todo el vasto universo de la música popular.
En el Muzak lo acompañaron Jorge Barrett, Kabugui, Mingo González, Alan Woods, Carlitos Escobar y tantos mas. Allí también fue cobijado mas de una vez por el Gordo Aquino y por tantos mozos que hasta hoy recuerdan su Don De Gente.
Ya entrados plenamente los '80 Michi comenzó a programar Chaco Boreal FM a instancias de su peculiar amistad con HDD, con el que tuvo varias anécdotas virulentas, y por supuesto por su gran conocimiento de todo el amplio espectro del pop y el rock.
De aquellas épocas es la anécdota de la balacera a la cabina de la radio por negarse a poner a pedido del Director el tema "Toda La Vida" por Emanuel. Clásica solicitud del Matungo dedicada generalmente a su amada Maríangela. Me consta que Michi solía pasarl el tema a regañadientes pero una mala noche se negó a cumplir el pedido. Fue cuando ardió troya, aunque la sangre por suerte nunca llegó al río.
También lo acompañamos en sus incursiones por "El Canto del Cisne" de Curupayty FM, bajo la tutela de Oscar Vicente Scavone, y la llegada de otro joven acólito: Ramón Mera.
Ya en los '90, con Carlos González Brun tomamos la decisión de convocar a Michi al elenco de Noche Tras Noche. El primer ensayo local de programa nocturno descontraído en el que hicieron sus primeras armas televisivas Vysoka, Rudy Viñales (uno de los grandes amigos de Michi de toda la vida), Celia Escobar Schaerer, Regina Bachero, Paola Santarelli además del propio Michi, que terminó siendo el musicalizador del espacio y el principal animador de los after-programs que se prolongaban hasta el amanecer en el Bar "La Familia" de la calle Tacuary.
La leyenda de Oliva por entonces trascendía fronteras y generaciones. Muchos de sus amigos de barrio de Buenos Aires lo visitaban asiduamente en el Departamento de la Calle Jara Pastore. Desde Alejandro Medina, -el mítico bajista de Manal- hasta Miguel Cantilo, o su casi pariente Oscar Moro, que lo quería como un hermano.
Michi, que nunca hizo alarde de esa condición, en verdad había compartido el nacimiento del rock argentino en lugares como La Perla del Once y La Cueva en los '60 '70 poco antes de venir a instalarse a Asunción, vaya uno a saber por que motivos reales. Lo cierto es que por suerte vino y se quedó para siempre entre nosotros.
Finalmente me tocó convocarlo con Leo Rubín para la fundación misma de Rock & Pop donde rápidamente se hizo cargo de toda la programación musical junto a su inseparable Pilar, dándole forma y contenido a la primera radio especializada en rock del país. Una verdadera proeza, atendiendo a las limitaciones lógicas de Michi, lo cual nunca le impidió trasladarse en todos los días hasta Altos para transmitir desde la planta de la radio los primeros programas experimentales.
Con los años la Rocka se impuso dentro de un estilo inconfundible y mantuvo a Michi como su estandarte principal. Algo que lo llenaba de orgullo por todo lo que esa emisora significó para las nuevas generaciones de oyentes y de jóvenes músicos nacionales. Quizá por ese motivo muchos lo conocen hoy como el Gurú del Rock Nacional.
Yo conservo las charlas compartidas en las noches de bohemia. La pasión por los discos. La curiosidad siempre latente por saber lo último en materia de música. Los descubrimientos que compartíamos generosamente. Los temores de la edad madura, el paso implacable del tiempo y la inminente decadencia. Los fantasmas de la soledad. Todo ello siempre matizado en aquellos años por su amado vino tinto y un par de cortes de carne vacuna en la parrilla. Como para seguir tirando.
Hincha de Boca, fanático del Blues (hizo un gran programa sobre el género en la FM Concert), humorista todo terreno y gran memorizador de voces y sonidos. Miguel Ángel Oliva es un tipo imposible de olvidar. De él seguirán hablando generaciones en el Paraguay y se inventaran leyendas urbanas que merecen ser autenticadas sin titubeos.
Su vida nunca fue miserable ni se hundió en el auto-flagelo por la discapacidad que lo acompañó desde muy joven (Michi no nació ciego). Al contrario: la oscuridad fue reemplazada por el mundo multicolor de la mejor música, desde Beatles hasta Frank Zappa, pasando por sus amados Jimi Hendrix, Pink Floyd o Led Zeppelin. Siendo no vidente había visto mas mundo que muchos escuchando todos los días horas de música extraordinaria y universal.
Hasta siempre duende musical. Ya estarás retornando a la "Casita de los viejos" en donde tu madre, -esa de la que tanto hablabás-, ya te tendrá de vuelta en su seno de amor sin par, para llevarte a pasear para siempre por las anchas alamedas del paraíso infinito, en donde por supuesto la banda sonora está compuesta de los riffs mas incandescentes de miles de Fenders y Les Pauls arrojadas al viento como flechas cuyo único destino posible es la eternidad."